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  • Historias de Innovación: PRADOREY y la I+D+i en el sector vitivinícola

    por Inés Zamarro & Alba Saldaña | Dic 21, 2021 | Reading time: 12 minutes | Blog

     

    La historia de PRADOREY está ligada a las orillas del río Duero, a una finca histórica en Burgos y a un relato de innovación constante que le coloca a la cabeza del sector vinícola.

    El carácter disruptivo de esta compañía no ha pasado desapercibido a organismos como el CDTI, que ha apoyado en varias ocasiones las iniciativas de PRADOREY para que continúe con su crecimiento y mejora constante de los procesos de creación y desarrollo del vino.

    Nos reunimos con Fernando Rodríguez de Rivera Cremades, Director General de PRADOREY, para que nos comparta con detalle su testimonio sobre la evolución de la empresa y su apuesta por la I+D+i.

     

    Fernando Rodríguez de Rivera Cremades, Director General de PRADOREY.

     

    PRADOREY es una de las empresas con más importancia en el sector del vino, con una historia dilatada que comenzó hace más de 30 años. ¿Qué creéis que os ha hecho estar entre las compañías vitivinícolas más reputadas?

    Bajo mi punto de vista, es un compendio de muchas cosas, pero comenzaría hablando de un cambio cultural que se produjo hace algunos años en la bodega. Cuando PRADOREY se dio a conocer, lo hizo a raíz de una innovación que dio lugar a la categoría Roble en la Ribera del Duero. Durante un tiempo nos sentimos cómodos intentando ser la bodega de referencia en calidad/precio de la región. 

    Sin embargo, hace unos años, allá por el 2014, comenzamos un cambio radical, imparable diría incluso, en el que aún nos encontramos. Tenemos un activo inigualable, que es nuestra finca Real Sitio de Ventosilla, donde se ubica nuestra bodega. Allí, mi abuelo plantó el viñedo más grande de la Ribera del Duero: 520 hectáreas divididas en 8 pagos. Hoy son 560, pero divididas no tanto en pagos como en parcelas. Se trataba de poner en valor un viñedo que tiene un enorme potencial, por su heterogeneidad y sus características. El foco para competir pasó a estar en el aprendizaje. Y en él seguimos.

    Para ello, se ha reforzado una cultura corporativa basada en la innovación permanente, en una continua búsqueda de nuestros límites, en la osadía, en la pasión, en la intuición y en la libertad. Solo así podíamos obtener todo el potencial de diferenciación que tenía nuestra finca. En general, reposicionar una marca es complejísimo, pero me atrevería a decir que en nuestro sector lo es aún más, porque el del vino es un mercado fundamentalmente marquista, con un componente emocional muy marcado, y cambiar las percepciones preexistentes es muy difícil. Pero trabajamos a largo plazo, con una visión trascendente de lo que hacemos, sabiendo que la variable tiempo jugará, a nuestro favor, un papel fundamental en este cambio. 

    Me gusta decir que serán nuestros nietos los que disfrutarán de este antes y después en PRADOREY y, aclaro, que nuestro equipo de dirección tiene una media de 40 años ;).

    Es importante recalcar que todo esto lo hacemos con un enfoque de consumidor final, buscando comprender sus tipologías, motivaciones y momentos de consumo. Como decía Peter Druker, una empresa, en el fondo, es innovación y marketing. No solo buscamos hacer los mejores vinos posibles, sino que sean vinos que el cliente final los disfrute. 

    Hace no tanto hacíamos un Roble, un Crianza, un Reserva, un Gran Reserva, un vino de autor y un Rosado. Hoy tenemos 16 referencias de vinos, algunos procedentes de una única parcela, otros de varias parcelas de un mismo pago y, también, algunos que resultan de mezclar diferentes pagos. Seguimos aprendiendo, y sigo pensando que nuestro mejor PRADOREY sigue estando por llegar, aunque si uno observa los ratings, comentarios y valoraciones de prescriptores y clientes de los últimos años, diría que vamos por el buen camino. 

     

    En vuestro blog, comentáis eso de “nunca desaproveches una nueva crisis”. PRADOREY tiene en su ADN la adaptación a los nuevos tiempos y a las dificultades del momento: supisteis cómo seguir adelante a pesar del COVID-19, facilitando la conciliación, la comunicación con vuestros empleados y el trabajo con vuestros distribuidores. ¿Qué habéis aprendido de esta crisis y cómo habéis conseguido salir reforzados? 

    Señalaría 5 ideas fundamentales. La primera, que siempre que vienen mal dadas, hay que reforzar la visión. Es decir, tener claro hacia dónde vas. Siempre pongo el ejemplo del coche. Si quieres ir a Barcelona desde Madrid, puede ocurrir que tengas, por ejemplo, una nevada en Zaragoza y vayas por Valencia, pero nunca irías por Badajoz. 

    Evidentemente en la empresa y en la vida pasan cosas, y no siempre se puede ir en línea recta, pero si tienes claro hacia dónde te diriges, al final, las decisiones que tomas en momentos de dificultad tienen coherencia con tu estrategia y refuerzan la proyección de la compañía a largo plazo. En ese camino hacia el valor añadido, la tentación con la pandemia y la difícil coyuntura económica derivada de la misma, era bajar precios, o enfocarse en los vinos más económicos. Sin embargo, rehusamos entrar en ninguna guerra de ese tipo. Hoy, nuestros mejores vinos están en máximos históricos de ventas y parece muy probable que este 2021 mejore nuestro resultado de 2019, el que hasta la fecha ha sido nuestro mejor ejercicio. 

    La segunda, como bien señalabas en la pregunta, es que nunca se debe desaprovechar una buena crisis. Esa frase se le atribuye a Churchill, y a mí me parece aplicable a todos los momentos de dificultad de nuestra vida. Las crisis tienen siempre un componente catártico que, cuando eres capaz de comprenderlo, suelen convertirse en ventajas competitivas. No existe una “nueva normalidad”, sino nuevos equilibrios, reglas del juego, que, sin hacerte perder de vista lo señalado de la visión, te obliga a replantearte parte de tu hoja de ruta. A menudo, en ese replanteamiento surgen mejoras, nuevas ideas o enfoques divergentes que mejoran tu posición inicial en un mercado. La pandemia, por ejemplo, nos ha hecho replantearnos estrategias en diferentes canales que parecían inmutables hasta que llegó la misma.

    Lo tercero, que las crisis no se prevén, simplemente llegan. Nadie podía esperar una pandemia, pero lo de diversificar canales, clientes, mercados o productos nos lo sabemos todos. Aunque estemos aún saliendo del COVID, conviene irse preparando para la próxima crisis, porque llegará. Lo que ocurre es que, cuando todo va bien, casi nadie se plantea tocar nada y en PRADOREY entendemos que es precisamente al contrario. Esa es otra de las lecciones que nos ha dejado esta crisis. El cambio proactivo, por decirlo de alguna forma, suele dar más réditos que el cambio reactivo, que es el que tiene lugar cuando te mueres y no te queda más remedio que acometerlo. En 2016, cuando empezábamos a dejar atrás la anterior crisis, apostamos de forma decidida por el canal online, el cual apenas significaba un 1% de las ventas de nuestro sector. Antes de la pandemia, nuestra venta por Internet era cuatro veces superior a la media del sector, así que cuando llegó el tsunami, nos pilló preparados para coger la ola, como me gusta decir. En el año 2020, dicho canal supuso el 12% de la venta de PRADOREY. Una auténtica barbaridad. Y este año, con la hostelería en recuperación, sigue suponiendo un 10%.

    En cuarto lugar, y a nivel interno, es fundamental gastar saliva. Hablar mucho con tu equipo, explicar las cosas y no tener miedo a expresar tus dudas e incertidumbres. Esto es crítico, pero también lo es explicar esa visión a la que antes hacía alusión, hacer ver a la plantilla que hay un plan y que ellos forman parte de la solución. Y también escucharles, por supuesto. Entender sus miedos y preocupaciones

    Por último, y no por ello menos importante, tener claro que la peor decisión en un momento de crisis es la que no se toma. Lo que diferencia a los valientes de los cobardes no es la falta de miedo, sino la gestión del mismo. Como dejes que el miedo te paralice, tienes un problema.

     

    La peor decisión en un momento de crisis es la que no se toma. Lo que diferencia a los valientes de los cobardes no es la falta de miedo, sino la gestión del mismo. Como dejes que el miedo te paralice, tienes un problema.

    Fernando Rodríguez de Rivera Cremades

    Director General, PRADOREY


    La presencia de PRADOREY no se limita a España: vuestros vinos han viajado ya a más de 40 países. ¿Nos podéis contar un poco más sobre el consumo internacional de vuestros productos y los retos que os habéis encontrado en el camino? 

    La exportación es un camino de muy largo plazo y nuestra evolución ha estado plagada de dientes de sierra hasta hace unos años, cuando comenzamos un nuevo camino que, hasta la fecha, nos está funcionando muy bien. 

    La clave, bajo mi punto de vista, ha sido apostar por un equipo que tenga como base una serie de valores. Muchos de ellos ni siquiera venían del mundo del vino porque creemos que es más importante contratar en actitudes y formar en aptitudes que al revés. Ahora, con cierta continuidad, empiezan a verse esos frutos a los que antes me refería. 

    En general, los productos que mejor nos funcionan son los de valor añadido. Hay que entender que nuestros vinos jóvenes, que irían a segmentos de mercado algo más sensibles al precio, no pueden competir con los llamados vinos del nuevo mundo por estructura de costes.

    Vuestro proyecto VINOSALUD parte del análisis del impacto de las técnicas de cultivo y prácticas enológicas en los beneficios para la salud cardiovascular asociados al consumo del vino. Para ello, habéis contado con el soporte del CDTI a través de su línea de Proyectos de Investigación y Desarrollo. ¿Podéis contarnos más sobre este interesante proyecto? ¿Qué papel ha jugado el CDTI en su desarrollo?

    Todo comenzó cuando hace unos años nos interesamos por los trabajos de Roger Corder, profesor de la Universidad Queen Mary de Londres, sobre la llamada ‘Paradoja francesa’, la cual pone de relieve la menor incidencia de enfermedades cardiovasculares en Francia en comparación con otros países de su entorno. Este fenómeno ya se venía estudiando desde el siglo XIX, pero fue en el siglo XX cuando comenzaron a realizarse hallazgos significativos. En concreto, fue Serge Renaud, de la Universidad de Burdeos, quién en 1992, en uno de sus trabajos más relevantes, halló que las personas que bebían vino en cantidades moderadas, incluyendo los que tenían un nivel elevado de colesterol, reducían entre un 30% y 40% el riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares.

    El profesor Corder, tomando estos antecedentes, trató de profundizar en dicha paradoja y descubrió que la incidencia de dichas enfermedades cardiovasculares variaba significativamente entre diferentes departamentos y ciudades de Francia, siendo notablemente más baja en aquellas regiones en las que se bebía vino tinto con una mayor concentración de polifenoles. A partir de ahí, desarrolló una escala de entre 0 y 5 corazones en función del nivel de estos compuestos fenólicos presentes en cada litro de vino, siendo los de 5 corazones los más beneficiosos para la salud, siempre bebidos con moderación y acompañados de comida. Solamente el 1,5% de los vinos analizados por el profesor Corder alcanzaban esta máxima distinción.

    Leyendo sus artículos, tuvimos la intuición de que los vinos de la Ribera del Duero y, por consiguiente, los de PRADOREY, podrían estar en esa escala de 5 corazones. Así que nos pusimos en contacto con él y le mandamos muestras. Lo que ocurrió a continuación es difícil de explicar: Nuestros vinos no solo rompían cualquier esquema de Corder, sino que  incluso los más jóvenes tenían valores en polifenoles muy superiores a otras referencias de fuera y dentro de nuestra región.

    Fue ahí cuando nos dimos cuenta de que en nuestros viñedos pasaba algo, pero no entendíamos muy bien qué era lo que hacía a nuestros vinos tan diferentes y por qué motivo vinos de una misma parcela daban resultados diferentes en función de los procesos de vinificación que se seguían en bodega. 

    Parece que la clave del asunto radica en las llamadas procianidinas, un tipo de polifenol que se encuentra en la uva y que, dependiendo de diferentes factores (prácticas culturales en la viticultura, trabajo de bodega, etc.) puede darse en mayor o menor concentración. El objetivo, por un lado, está en lograr vinos más saludables, pero sin perder la tipicidad de nuestra región y la filosofía de PRADOREY. En esta parte contamos con Corder, pero también con entidades como la Universidad de Salamanca para trabajar la parte de viñedo y bodega.

    Por otro lado, es importante también entender el impacto que tiene el consumo del vino sobre la salud cardiovascular y en qué contexto y cantidades el mismo puede tener un efecto positivo. Para esta parte contamos con AINIA.

    El CDTI ha jugado un papel muy importante por su apoyo financiero al proyecto, ya que hablamos de un trabajo que nos va a llevar más de tres años. Sin lugar a dudas, sin contar con ellos, hubiera sido mucho más difícil poder acometer el mismo.

     

    El CDTI ha jugado un papel muy importante por su apoyo financiero al proyecto, ya que hablamos de un trabajo que nos va a llevar más de tres años. Sin lugar a dudas, sin contar con ellos, hubiera sido mucho más difícil poder acometer el mismo.

    Fernando Rodríguez de Rivera Cremades

    Director General, PRADOREY

     

    Desde Evolution nos sentimos muy afortunados por poder colaborar con vosotros y ver cómo vuestra apuesta por la I+D+i como valor diferencial es firme. ¿Cómo valorarías nuestra colaboración durante estos años? ¿Qué creéis que ha aportado la ayuda de una consultora como Evolution en vuestros proyectos?

    Evolution lleva jugando un papel clave en nuestra estrategia de I+D+i desde hace ya muchos años. Sin su visión, sin su know-how, no solo este, sino otros muchos proyectos, nunca hubiera salido adelante.

    No solo porque nos estáis ayudando a canalizar muchos de nuestros proyectos, sino porque nos habéis enseñado a estructurarlos y a dotarlos de un verdadero sentido. Os estamos muy agradecidos y nos sentimos enormemente satisfechos con vuestra labor. Tenéis mucho que ver en el éxito de proyectos como Tecnimacer, Enoextract, Nanofrenol, Centinavin o Albillovin, entre otros.

     

    Sabemos que estáis trabajando en vuestro plan de negocio para los próximos años. ¿Podéis adelantarnos cuáles son vuestros principales retos para el futuro? ¿En qué os vais a centrar para continuar siendo uno de los referentes de la Ribera del Duero?

    El período 2014-2021 ha supuesto un cambio radical para PRADOREY, pero ha sido solo la punta del iceberg. PRADOREY se ubica en el Real Sitio de la Ventosilla, finca que perteneció a la Realeza y que fue protagonista, entre otras muchas cosas, del Siglo de Oro español. Los blasones que acompañan a nuestros vinos son los del Duque de Lerma. Queremos ser el escudo de la Ribera del Duero, como guiño a nuestra historia, pero también siendo conscientes del lugar tan privilegiado en el que nos encontramos desde una perspectiva vitivinícola. Y lo decimos con toda la humildad del mundo, sin perder esa perspectiva de largo plazo que señalaba antes.

    Ello se va a traducir en poner aún más en valor todo aquello que nos hace diferentes. Seguiremos siendo radicales en la elaboración de nuestros vinos, incidiendo aún más en nuestra I+D+i, buscando explotar aún más las posibilidades de nuestro viñedo sin perder esa perspectiva de consumidor que señalaba con anterioridad. Eso se va a traducir en nuevos vinos (algunos de ellos en camino) y en nuevos proyectos de investigación que, confiemos, irán viendo la luz en los próximos años. Creemos que a los tintos se les puede seguir dando una vuelta, pero estamos muy ilusionados con el potencial de los rosados y blancos de guarda en la Ribera del Duero. Y hay más cosillas por ahí, pero tenemos que terminar de aterrizarlas. Confío en poder contarlas pronto.

    Todo ello lo haremos tratando de ser cada vez más sostenibles desde el prisma social y medioambiental. Crear valor en la llamada España vaciada es imperativo si queremos que nuestro sector siga siendo pujante. 

    Muchas gracias, Fernando, por hacernos partícipes de vuestra historia. Os deseamos que sigáis cosechando éxitos y personificando la innovación en el sector.