iNSyT ONE gana EIC Transition para nanomateriales
LMU Munich e iNSyT Solutions consiguen financiación EIC Transition para impulsar el control de calidad de nanomateriales
Nos sentamos con el equipo fundador de iNSyT solutions para hablar sobre el camino recorrido desde el Nanoinstitute de LMU. También hablamos sobre la obtención de la financiación EIC Transition.
En esta entrevista, el equipo explica cómo iNSyT ONE está acercando el control de calidad de nanomateriales al uso industrial. También explica cómo la financiación EIC Transition está ayudando a convertir una tecnología científica en una solución deep-tech escalable.
1. ¿Qué dio origen a la idea de iNSyT ONE, y en qué momento os disteis cuenta de que el control de calidad de nanomateriales era un problema de mercado, no solo científico?
La tecnología original surgió de años de investigación en LMU Munich centrada en comprender las nanopartículas individuales y su comportamiento en tiempo real. A medida que la tecnología fue madurando, empezamos a hablar con investigadores y empresas que trabajaban con nanomateriales avanzados. Lo que quedó claro es que muchas decisiones críticas seguían tomándose a partir de mediciones que promedian millones o miles de millones de partículas.
Ese fue el punto de inflexión. Nos dimos cuenta de que el reto no era únicamente científico. Era un problema industrial que afectaba a la calidad del producto, la eficiencia de fabricación y, en última instancia, el éxito comercial. Vimos la oportunidad de transformar una potente herramienta de investigación en una solución práctica para la industria.
2. Hoy en día, el control de calidad industrial se basa en una combinación de diferentes técnicas. ¿Por qué estas técnicas consolidadas no han conseguido cerrar la brecha y qué cambia cuando se mide cada partícula de forma individual?
Estas técnicas han sido muy útiles para la industria. El reto es que no fueron diseñadas para revelar cómo difieren unas partículas de otras a nivel individual.
En muchos nanomateriales, el rendimiento viene determinado por pequeñas poblaciones de partículas que se comportan de manera distinta a la media. Cuando todo se reduce a un único número, esa información crítica se pierde. Medir las partículas individualmente nos permite comprender directamente la heterogeneidad, identificar valores atípicos y conectar las propiedades físicas con el rendimiento de una forma que simplemente no es posible solo con mediciones masivas.
3. iNSyT ONE es un sistema multimodal integrado en un instrumento compacto. ¿Cómo funcionan juntas las dos modalidades y qué hace que esta integración sea tan compleja?
Las distintas modalidades aportan información complementaria. No solo revelan las características físicas de una nanopartícula, sino también cómo se comporta química y ópticamente. Juntas, crean una imagen mucho más completa de la calidad del material.
El reto es que estas mediciones tienen requisitos técnicos muy diferentes. Combinarlas en una única plataforma manteniendo la sensibilidad, la velocidad, la estabilidad y la facilidad de uso ha requerido años de desarrollo.
Gran parte de nuestro esfuerzo se ha centrado en hacer que esta complejidad sea invisible para el usuario, preservando al mismo tiempo la potencia científica de la medición.
4. La plataforma se basa en varios años de trabajo en LMU Munich, incluidas las ayudas ERC Starting y Proof of Concept. ¿Cómo ha dado forma esa base científica a la empresa que estáis construyendo hoy?
El trabajo científico en LMU creó tanto la tecnología como la mentalidad que hay detrás de ella. Aprendimos a abordar problemas complejos, validar ideas con rigor y pensar a largo plazo.
Al mismo tiempo, construir una empresa requiere una perspectiva diferente. Hoy nuestro enfoque no se centra solo en el rendimiento científico, sino también en la fiabilidad, la facilidad de uso, la escalabilidad y el valor para el cliente.
El reto consiste en preservar la excelencia científica mientras creamos productos que resuelvan problemas reales.
5. Los puntos cuánticos son un mercado en rápido crecimiento, y tanto el Premio Nobel de Química de 2023 como el endurecimiento de la normativa europea sobre el cadmio están elevando las exigencias en materia de control de calidad. ¿Cómo se posiciona iNSyT ONE para beneficiarse de estas tendencias?
A medida que los puntos cuánticos avanzan hacia mercados más grandes y exigentes, los fabricantes se enfrentan a una presión creciente para ofrecer mayor calidad, más consistencia y materiales más sostenibles.
Al mismo tiempo, los nuevos sistemas de materiales son cada vez más complejos y más difíciles de caracterizar con métodos tradicionales.
Creemos que esto genera una fuerte necesidad de mejores herramientas de control de calidad. Nuestro objetivo es proporcionar a los fabricantes información más rápida y más significativa, ayudándoles a acelerar los ciclos de desarrollo, mejorar los rendimientos de producción y mantener la confianza a medida que evoluciona la industria.
6. ¿Cómo acelerará la subvención EIC Transition de 2,45 millones de euros vuestro camino de TRL 4 a TRL 6 y cómo será en la práctica el traspaso de LMU a la spin-off?
La subvención EIC Transition nos permite centrarnos en actividades esenciales para la comercialización, pero difíciles de financiar a través de la investigación tradicional.
Esto incluye pilotos industriales, integración de sistemas, ingeniería de producto, preparación para fabricación y preparación normativa.
El proyecto comienza bajo el liderazgo de LMU y va realizando una transición gradual hacia iNSyT solutions a medida que la tecnología se acerca al mercado. Vemos este modelo como una forma ideal de transferir investigación innovadora a una empresa deep-tech europea sostenible.
7. Los pilotos industriales son una pieza central del proyecto. ¿Qué esperáis aprender, y qué os genera más incertidumbre, de estos despliegues en entornos reales?
Los pilotos son el momento en el que las hipótesis se encuentran con la realidad. Nos ilusiona aprender cómo utilizan los clientes el sistema en sus flujos de trabajo diarios y dónde la tecnología genera mayor valor.
Al mismo tiempo, los pilotos siempre son una lección de humildad. Los clientes suelen enseñarte cosas que no se pueden aprender en el laboratorio.
Esperamos retos, pero esas lecciones son precisamente las que ayudan a transformar una tecnología prometedora en un producto de éxito.
8. Más allá de los puntos cuánticos, veis potencial en otros campos como catalizadores, semiconductores y biotecnología. ¿Cómo equilibráis el foco en los puntos cuánticos como mercado inicial con la oportunidad transversal a largo plazo?
El foco es extremadamente importante para cualquier empresa joven. Los puntos cuánticos ofrecen una vía de entrada clara porque la necesidad de mercado está bien definida y la propuesta de valor es sólida.
Al mismo tiempo, diseñamos la plataforma subyacente para que fuera ampliamente aplicable. Nuestra estrategia consiste en establecer primero una posición fuerte en puntos cuánticos. Y después expandirnos hacia mercados adyacentes en los que la misma capacidad principal, el análisis de alto rendimiento de partículas individuales, pueda resolver problemas igualmente importantes.
9. ¿Cómo contribuyó la colaboración con Evolution Europe a dar forma a una solicitud EIC Transition exitosa y a vuestra estrategia de financiación más amplia?
Evolution Europe desempeñó un papel importante ayudándonos a estructurar el proyecto y a comunicar su impacto con claridad. Los equipos deep-tech suelen pasar años centrados en el desarrollo tecnológico, y puede ser difícil dar un paso atrás y articular el valor comercial y social más amplio.
Su experiencia nos ayudó a afinar la historia, reforzar la estrategia de comercialización y construir una propuesta que conectaba la excelencia científica con la oportunidad de mercado.
10. ¿Qué consejo daríais a otros fundadores deep-tech que trabajan en la frontera entre un grupo de investigación universitario y una futura spin-off, especialmente al preparar una solicitud EIC?
Hablad con potenciales usuarios mucho antes de lo que creéis necesario.
Muchos fundadores deep-tech pasan años demostrando que una tecnología funciona antes de preguntarse si alguien la necesita. Según nuestra experiencia, las ideas más valiosas suelen venir de los clientes, no del laboratorio.
En el caso concreto de las solicitudes EIC, una ciencia sólida es solo el punto de partida. Los evaluadores también quieren entender por qué importa la tecnología, quién se beneficiará de ella y por qué vuestro equipo está especialmente preparado para llevarla al mercado. Esos elementos son tan importantes como el avance técnico en sí.