Entrevista de innovación: INSECTFEED transforma el alperujo en proteína sostenible para la alimentación porcina
INSECTFEED nace con el objetivo de dar respuesta a dos grandes retos del sector agroalimentario: reducir la dependencia de fuentes convencionales de proteína, como la soja y la harina de pescado, y mejorar la valorización del alperujo generado por la industria olivarera.
A través de la cría de larvas de mosca soldado negra, Hermetia illucens, el proyecto busca transformar este subproducto agrícola en harinas funcionales de alto valor nutricional para su incorporación en piensos starter destinados a lechones. La iniciativa combina bioeconomía circular, biotecnología, nutrición animal y validación en condiciones reales de granja. Además, pretende desarrollar una alternativa local, sostenible y eficiente que contribuya a reducir la huella ambiental de la producción ganadera. El proyecto está impulsado por un consorcio formado por FAECA, CIDAF, INSECT BIOTECH, SAT HERMANOS CHICO y Evolution Europe, con la colaboración de la Estación Experimental del Zaidín, EEZ-CSIC y la Universidad Complutense de Madrid como entidades subcontratadas.
Gracias a esta colaboración, INSECTFEED ha conseguido una subvención de 506.591,75 euros en el marco del programa de Grupos Operativos de la AEI-Agri. En esta entrevista conocemos en profundidad el origen del proyecto, sus principales retos tecnológicos y el impacto que podría generar en la alimentación porcina y en la sostenibilidad del sector agroalimentario.
¿Qué motivó el desarrollo de INSECTFEED y por qué es importante buscar nuevas fuentes de proteína sostenible para la alimentación porcina?
El sector agroalimentario actual se enfrenta al reto ineludible de producir proteínas de una forma mucho más eficiente, sostenible y con un marcado arraigo local. En la nutrición animal continúa existiendo una fuerte dependencia de materias primas convencionales como la soja o la harina de pescado, cuya producción e importación implican un impacto ambiental considerable.
Al mismo tiempo, España y, especialmente, Andalucía generan enormes volúmenes de alperujo, un subproducto de la industria olivarera cuya gestión resulta compleja y que no siempre se valoriza de forma eficiente.
INSECTFEED surge de la conexión entre estas dos realidades: convertir un reto medioambiental del sector olivarero en una oportunidad nutricional para el sector ganadero.
¿Qué oportunidades ofrece el alperujo como sustrato para la cría de larvas de Hermetia illucens?
El alperujo representa una fuente masiva de biomasa orgánica que actualmente se encuentra infrautilizada.
Las larvas de la mosca soldado negra, Hermetia illucens, destacan por su extraordinaria capacidad de bioconversión. Son capaces de digerir sustratos orgánicos complejos y transformarlos rápidamente en proteínas y grasas de alta calidad.
Al utilizar el alperujo como base para su alimentación, no solo se reducen los residuos procedentes de la industria del aceite de oliva, sino que también se cierra el círculo de la bioeconomía. De este modo, un subproducto agrícola de bajo valor puede transformarse en un ingrediente de alto valor añadido para la cadena alimentaria.
¿Cuáles son los principales retos técnicos para transformar este subproducto en un ingrediente funcional?
Desde el punto de vista científico y tecnológico, el proyecto se enfrenta a tres desafíos principales.
El primero es el pretratamiento del alperujo. Es fundamental acondicionar el subproducto para mejorar su digestibilidad por parte de las larvas y garantizar la homogeneidad del sustrato.
El segundo reto es la optimización de la cría. En el proyecto se adaptarán los parámetros de producción de Hermetia illucens para conseguir que su ciclo biológico sea altamente eficiente con esta dieta específica. Además, se estudiará la suplementación del alperujo con otros subproductos locales que permitan mejorar el perfil nutricional final de las larvas.
El tercer desafío está relacionado con el procesamiento y la funcionalidad. El proyecto optimizará las tecnologías utilizadas para obtener las harinas, con el objetivo de preservar el elevado valor proteico del insecto y garantizar ingredientes con propiedades funcionales adecuadas para los animales de destino.
¿Qué beneficios puede aportar esta solución en piensos starter para lechones?
La fase starter, o de inicio, es uno de los periodos más críticos en el desarrollo del lechón. Durante esta etapa, el sistema digestivo del animal todavía es inmaduro y especialmente sensible, por lo que necesita ingredientes de máxima calidad, altamente digestibles y palatables, capaces de estimular el consumo de pienso. Las harinas funcionales de Hermetia illucens ofrecen un perfil adecuado de aminoácidos, que el proyecto pretende mejorar incrementando el contenido de aquellos aminoácidos que son limitantes para los lechones.
Estas harinas también contienen péptidos bioactivos y ácidos grasos de cadena media con potencial para favorecer la salud intestinal y mejorar la respuesta inmunológica. Todo ello podría facilitar una transición de destete más segura y eficiente.
¿Cómo se evaluarán la digestibilidad, la palatabilidad y el rendimiento zootécnico de las harinas desarrolladas?
Para garantizar la solidez científica del proyecto, se realizarán ensayos de validación in vivo tanto en una granja experimental como en condiciones industriales. En estos ensayos se utilizarán piensos starter formulados con diferentes niveles de inclusión de las nuevas harinas de insecto. Su rendimiento se comparará de forma rigurosa con dietas de control basadas en ingredientes convencionales como la soja y la harina de pescado.
La palatabilidad se medirá a través del grado de aceptación del alimento y del ritmo de consumo del pienso. La digestibilidad y el rendimiento zootécnico se evaluarán mediante la monitorización del crecimiento de los lechones, el índice de conversión alimenticia y distintos parámetros relacionados con la salud intestinal.
Para ello, el proyecto cuenta con la experiencia científica y la capacidad técnica de sus socios subcontratados: la Estación Experimental del Zaidín, EEZ-CSIC y la Universidad Complutense de Madrid.
¿Qué impacto ambiental se espera frente a ingredientes convencionales como la soja o la harina de pescado?
El beneficio ambiental del proyecto se articula en tres grandes ámbitos: la reducción de la huella de carbono, la optimización del consumo de agua y la preservación del suelo.
La sustitución parcial de ingredientes que implican transporte transoceánico o una elevada presión sobre ecosistemas sensibles permitiría desarrollar una alternativa local y de proximidad.
Este enfoque podría contribuir a reducir problemas vinculados con la deforestación asociada al cultivo de soja o con la sobreexplotación pesquera relacionada con la producción de harina de pescado.
Además, la producción de proteína de insecto requiere una cantidad significativamente menor de agua y suelo que los cultivos tradicionales destinados a la obtención de proteína.
De este modo, INSECTFEED impulsa un modelo de ganadería más sostenible y basado en el aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles.
¿Qué valor aporta la colaboración entre FAECA, CIDAF, INSECT BIOTECH, SAT HERMANOS CHICO y Evolution Europe?
El éxito de un proyecto de esta envergadura depende de un enfoque multidisciplinar. Ninguna de las entidades participantes podría alcanzar estos objetivos de manera aislada. FAECA aporta la representatividad y el vínculo directo con las cooperativas agrarias y las almazaras. También es responsable de la divulgación del proyecto. CIDAF lidera la coordinación técnica y la investigación en ingredientes funcionales, participando directamente en el desarrollo y la caracterización de las harinas de insecto. INSECT BIOTECH aporta el conocimiento biotecnológico necesario para la cría y optimización de las larvas, así como para el escalado industrial de la producción de las harinas. SAT HERMANOS CHICO proporciona el entorno real para la validación ganadera y para la evaluación práctica de los resultados en granja.
Evolution Europe completa el consorcio con su especialización en la estructuración, gestión y justificación de proyectos de innovación. Además, la EEZ-CSIC y la UCM participan como entidades subcontratadas en la evaluación científica de la digestibilidad, palatabilidad y rendimiento zootécnico de las harinas funcionales en los lechones.
¿Cómo ha sido vuestra experiencia trabajando con Evolution Europe durante el desarrollo y la gestión del proyecto?
Trabajar con Evolution Europe ha sido un factor decisivo para INSECTFEED.
Su experiencia en el diseño y la estructuración de la propuesta permitió presentar una candidatura altamente competitiva y alineada con las exigencias del programa de Grupos Operativos de la AEI-Agri en un tiempo récord. Gracias a su acompañamiento y a una gestión rigurosa, el proyecto consiguió una subvención de 506.591,75 euros.
Además, su trabajo diario permite reducir significativamente la carga administrativa del resto de los miembros del consorcio, que pueden concentrar sus esfuerzos en el cumplimiento de los hitos científicos y técnicos del proyecto.
INSECTFEED representa un ejemplo de cómo la innovación colaborativa puede conectar diferentes sectores para generar nuevas soluciones de economía circular.
A través de la valorización del alperujo y el desarrollo de ingredientes funcionales procedentes de Hermetia illucens, el proyecto busca avanzar hacia una alimentación porcina más sostenible, local y eficiente.